Arauca, 17 de abril de 2026. En un departamento históricamente rezagado en acceso a educación superior, el gobierno de Renson Martínez Prada lidera una de las apuestas más ambiciosas para cerrar brechas, con inversiones cercanas a $40 mil millones y la consolidación de universidades públicas en el territorio.
Las cifras reflejan el desafío: Arauca registra una cobertura bruta de apenas 6,8 %, una de las más bajas del país, y aunque el 31,88 % de los jóvenes logra hacer tránsito inmediato a la educación superior, la mayoría debía salir del departamento para continuar sus estudios, con altos niveles de deserción y bajo retorno profesional.
Frente a este panorama, la estrategia del gobierno departamental ha sido llevar la universidad al territorio. Hoy, 1.463 estudiantes cursan programas de educación superior en Arauca, en instituciones como la Universidad Nacional de Colombia, la Universidad Industrial de Santander (UIS), la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP), el Instituto Superior de Educación Rural (ISER), la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD) y la Universidad de los Llanos (Unillanos), lo que evidencia un crecimiento progresivo en la oferta local.
Uno de los ejes clave ha sido la articulación con el Gobierno Nacional, especialmente en el caso de la Universidad Industrial de Santander, cuya llegada al departamento ha contado con respaldo institucional y ha permitido poner en marcha programas académicos presenciales, mientras avanza el proyecto de infraestructura.
En paralelo, la Universidad Nacional de Colombia – Sede Orinoquía avanza en la consolidación de su presencia en la región. Las obras de mejoramiento de laboratorios y aula múltiple están en su fase final y se espera su entrega en mayo, mientras que ya se proyecta una nueva inversión para la construcción de un bloque de aulas que ampliará la capacidad de atención hacia 2027.
A esto se suma la infraestructura de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD) en el municipio de Arauquita, cuya entrega se prevé a mitad de año, fortaleciendo la cobertura y ampliando las opciones de acceso a educación superior en el territorio.
Más allá de la infraestructura, el departamento avanza en la ampliación de programas y cupos en áreas estratégicas como ingeniería, arquitectura y ciencias aplicadas, con el objetivo de formar talento humano alineado con las necesidades productivas de la región.
En un contexto donde históricamente estudiar implicaba salir del departamento, Arauca comienza a cambiar su narrativa: la de un territorio donde la educación superior deja de ser una limitación y se convierte en una herramienta real de desarrollo.